Descripción: Chile es el primer exportador frutícola del hemisferio sur y líder exportador de arándanos principalmente; estableciendo un rubro desafiante y exigente debido a las distancias de los mercados donde son comercializados nuestros productos, como Estados Unidos, Europa y Asia (ODEPA, 2018). Lo anterior, conlleva un desafío constante en la exportación debido al tiempo requerido en el traslado marítimo; reacciones biológicas y deterioro del fruto, las cuales continúan ocurriendo una vez cosechados, lo que genera una reducción gradual de su calidad. Durante el viaje a destino, los frutos sufren el deterioro permitiendo el desarrollo de pudriciones, deshidratación y ablandamiento de la fruta, lo que repercute negativamente en su valor en el mercado. Debido a esto, que las nuevas tecnologías de envasado son las que presentan el mayor desafío y que, además, están en sintonía con el desarrollo de nuevas estrategias que contribuyan a superar estas limitaciones. Dentro de los progresos realizados en el área de envases, destacan los envases activos, los cuales han sido definidos como aquel material que tiene como objetivo extender la vida útil, mantener o mejorar las condiciones del producto envasado, los cuales son diseñados con la incorporación de componentes que pueden liberar o absorber sustancias hacia o desde los alimentos o del entorno que los rodea. La incorporación de sustancias activas volátiles, con actividad antimicrobiana, de origen natural y catalogadas como GRAS; tienen como objetivo minimizar o inhibir el deterioro causado por la presencia de microrganismos (ej. hongos), asegurando la calidad e incremento de su vida útil, como también la seguridad del producto. El objetivo del proyecto es la obtención de un dispositivo biodegradable/compostable activo con actividad antifúngica capaz de inhibir el crecimiento de Botrytis cinerea en arándanos durante su periodo de postcosecha (almacenamiento y transporte). Para esto, se evaluarán 3 componentes activos volátiles con capacidad antifúngica demostrada (alil-isotiocianato, citral, trans-anetol) seleccionando al mejor, o el resultado de la combinación de ellos, expresados en términos de concentración mínima inhibitoria (MIC; expresados en EC50 y ppm) sobre el hongo. Posteriormente, el agente activo seleccionado será encapsulado (micro o nanoencapsulado) para su posterior incorporación en una matriz biopolimérica (soporte), con la capacidad de generar una liberación controlada del principio activo en el tiempo de almacenamiento. Finalmente, se desarrollarán ensayos in-vivo en arándanos con el sistema obtenido, simulando condiciones de almacenamiento de postcosecha, evaluando como resultado un incremento en la vida útil y calidad de los frutos debido a la inhibición del crecimiento y desarrollo del hongo (análisis de postcosecha). Una vez obtenido y caracterizado el sistema antifúngico, podrá ser una opción para complementar el control realizado en pre-cosecha, pero durante el almacenamiento y distribución de los frutos. Por otra parte, también sería alternativa a los dispositivos que actualmente son utilizados para inhibir el crecimiento de Botrytis (gas SO2), pero que sólo están siendo utilizados para el mercado de Europa o Asia, sin tener registro en el principal mercado para Chile que es el estadounidense. Este nuevo sistema podría ser utilizado por comercializadores y exportadores de arándanos convencional y orgánicos. Además, permitirá ampliar el mercado de comercialización, debido a que el sistema poseerá como principio activo aceites esenciales, que han sido reconocidos como inocuos y seguros para estar en contacto con alimentos (GRAS); junto con la disminución del impacto medioambiental de los tradicionales dispositivos debido a que posee características de un material biodegradables/compostables.