Descripción: El cambio climático ha generado impactos sustanciales en la disponibilidad y calidad del agua de riego en la zona central de Chile. La "Megasequía" (2009--2022), combinada con el aumento sostenido de las temperaturas, ha intensificado la concentración de sales en cuerpos y fuentes de agua, provocando un deterioro significativo en su calidad para uso agrícola (MMA, 2020; Garreaud et al., 2020). En la Cuenca del Maipo, la principal fuente hídrica para riego en la Región Metropolitana, se han detectado niveles de conductividad eléctrica y concentración de iones (Cl, B, entre otros) que superan los límites establecidos por la norma NCh 1333 (Peña-Guerrero, 2020). Este fenómeno afecta directamente al cultivo de nogal (Juglans regia), uno de los pilares de la fruticultura de exportación chilena. Según ODEPA (2024), Chile cuenta con más de 45.000 hectáreas de nogales, concentrando el 60% de la superficie nacional en la zona central. Solo la Región Metropolitana representa aproximadamente el 30% de esta superficie, con más de 13.000 hectáreas productivas en comunas como Buin, Melipilla, Paine y Talagante. El nogal es altamente sensible a la salinidad del agua y del suelo: estudios indican que cada aumento de 1 dS/m en la CEe del agua puede reducir el crecimiento de la planta en un 18% y la producción en un 21% (Fulton et al., 1997; Fichtner et al., 2019). Las consecuencias agronómicas incluyen necrosis foliar, clorosis, menor calibre del fruto,
reducción del llenado de la nuez y menor rendimiento por hectárea. Se estima que las pérdidas económicas asociadas al uso de agua salina sin un manejo adecuado superan los 1.600 USD/ha/año (Salazar et al., 2020). Esta situación representa una amenaza directa para la sostenibilidad económica y técnica de los productores, especialmente para los pequeños y medianos agricultores, quienes representan una parte relevante del total de productores de nogales y carecen de herramientas específicas para interpretar la calidad del agua y tomar decisiones agronómicas adecuadas. Actualmente, no existen
estrategias ni herramientas prácticas, accesibles y validadas para que estos productores puedan evaluar de manera sencilla el riesgo que representa la salinidad del agua en su sistema productivo. La falta de un enfoque integrado ---que combine calidad del agua, características del suelo y estrategias de manejo--- limita la capacidad del sector para adaptarse a este desafío, lo que incrementa el riesgo de degradación de suelos, pérdida de productividad y abandono del cultivo. En este contexto, el
proyecto propone como solución innovadora el desarrollo y validación de una herramienta digital de estimación de riesgo por salinidad en riego de nogal, basada en parámetros físicos y químicos del agua y del suelo. Esta herramienta permitirá generar diagnósticos, emitir alertas y entregar recomendaciones prácticas de manejo, fortaleciendo así la capacidad de adaptación del sector nogalero ante un escenario climático más restrictivo, contribuyendo a la sostenibilidad del rubro a nivel regional y nacional.