Descripción: La fruticultura chilena enfrenta crecientes exigencias de sustentabilidad, cambio climático, trazabilidad ambiental y diferenciación productiva. En este contexto, la evaluación del balance de carbono permite identificar fuentes críticas de emisión, componentes de captura o almacenamiento y oportunidades de mejora en los manejos prediales. Esta necesidad es especialmente relevante en la vitivinicultura, rubro de importancia productiva y exportadora, con más de 116.000 ha de variedades viníferas y fuerte concentración en el Valle Central.